TAC Valladolid. Gente rara haciendo cosas raras.

 

Un hijo le pregunta a su padre por el gentío que se agolpa en mitad de la calle y apenas deja paso.
«Gente rara haciendo cosas raras», le contesta el padre, y optan por tomar la Calle Zuñiga.
Estoy en Valladolid, y huele a TAC.
Me sorprende la respuesta, porque esas cosas llaman la atención a los niños, y los padres suelen explotar todo aquello que mantenga ocupada la curiosidad de sus hijos.

Es el séptimo año que visito esta ciudad motivada por este festival tan maravilloso.

Me compadezco del niño por tener un padre tan imbécil, y me dirijo a esa «gente haciendo cosas raras».  La falta de sensibilidad de ese padre se me olvida al ver a cientos de personas, niños, jóvenes, adultos, abuelos… rodeando a un artista, (ARTISTA), que hace malabares y cuenta chascarrillos, mezclando política, sociedad y manidos tópicos, mientras les recuerda a los asistentes que «eso de ahí en medio es una gorra» y que luego les pedirá dinero.

Oigo otro comentario de una señora, cuyo ingenio me resulta tan ácido que me arranca una sonrisa. «El TAC es eso que pasa entre concurso y concurso de tapas». La señora tiene razón. Hay demasiados concursos de tapas, pero supongo que si ocurre como con las películas de la Guerra Civil española, que si son buenas, deben ser bienvenidas.

Entre el ir y venir a los espectáculos, me cruzo con una amiga danesa (ella también repite todos los años), cuyo padre fue uno de los precursores de este tipo de certámenes. Me sonríe. Nos sentimos como en casa. Va con su hija, su vivo retrato pero con treinta años menos, y se la ve que comenzó acompañando a su madre a este tipo de festivales pero que ya es una más, y tiene nuestra mirada, nuestra forma de afrontas las colas de espera para los espectáculos, nuestro modo de aplaudir…
El padre de mi amiga la danesa, alma «patter» del Odin Teatret, fue uno de los primeros en poner de moda el que «una persona rara hiciera cosas raras en la calle». Esa familia sabe qué se cuece en estos certámenes. Lo llevan en la sangre.

Escucho a otro señor, que en la misma conversación se lamenta de que «no se pueda tomar una cerveza agusto con la gente que hay en los bares» y de que «es un placer pasear con la ciudad así, llena de vida». Concluye afirmando que «nosotros nunca vamos al teatro, pero esto es gratis y hay que aprovecharlo». Ole tus huevos. Si lees esto, que sepas que NO te mereces un festival como este.

Adrian Schvarzstein

En Platerías, presencio un pequeño altercado en uno de los espectáculos OFF. Lo llamo altercado para que otros me entiendan, pero eso es también teatro. Adrián Schvarzstein aprovecha su condición de «elemento extraño» para involucrar sin invitación a la policía local. Su objetivo estaba claro, pero pocos lo entendieron. A los enfados de los molestos se les sumó las quejas de los que esperan cualquier chispa para magnificar no se muy bien el qué. Debemos ser más inteligentes que todo eso y disfrutarlo como una fruta fresca y apetecible. Comerla en el momento y a otra cosa.

En fin, que bajo mi opinión, no ha sido el mejor TAC pero tampoco habrá un TAC mejor que el de este año.

Se entiende bien ¿verdad?.

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Escribe Tomasa Albarn. Nacida en Londres. Crecida en París. Criada en Salamanca. Viaja mucho con el único objetivo de ver espectáculos de calle, aunque su preferido sigue siendo aquel en el que ni siquiera el actor sabe que está haciendo teatro. Tomasa es especialista en teatro clásico y es amiga de Colectivo Pies Frios. Si quieres saber algo más sobre Tomasa => colectivopiesfrios@gmail.com

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