Víctimas del porno y sus doblajes.

(Y dobleces)

1. Ava Gadner no se enamoró del torero Mario Cabré, tan sólo fueron dos revolcones insulsos. Mario se lo dejó claro a un periodista en medio de una conversación:

«-Con esa mujer sólo follé. Era bellísima, pero no le entendía un carajo. Luego le escribí dos tonterías con forma de poema que mi agente se encargó de agrandar.

-¿No la llamaste después de aquello?.

-¿Para qué? Qué podía decirla… ¡hablaba endemoniadamente rápido! No sabía si le gustaba lo que le hacía o si me estaba llamando pestes!»
Ava Gadner
2. El sobrino de un amigo íntimo probó suerte en Alemania. Nos contó que estuvo tres semanas seguidas cenando en un restaurante porque la camarera, nacida en Deggendorf, criada en la República Checa y de padres belgas, le chapurreaba el menú en un inglés imposible con una cadencia cercana a la ternura de una nana. Él se convenció de que aquello era una declaración de amor, y mientras devoraba el mismo plato de bockwurst con kartoffelbrei de todas las noches, se imaginaba poseyéndola salvajemente sobre la mesa, con el «Das Lied der Deutschen» de fondo.
Fue un compañero de piso, políglota y vegetariano (lo tenía todo) quien le acompañó una noche y le dijo «a esta tía le importas una mierda», mientras le traducía palabra por palabra la perorata de todas las noches.
"De Figuris Veneris"
3. Yo mismo me crucé con «una nórdica» (generalizo porque ni recuerdo el país) cuando aun no tenía ni edad de conducir. Por aquel entonces yo de inglés sabía poca cosa, pero tenía reciente las películas de Mariano Ozores y había interiorizado que si esa musa de pelo rubio me sonreía de manera clara, querría descubrir conmigo los placeres de la carne y el despertar sexual. Tras una docena de torpes intentonas, al cabo de una semana me dijo (eso sí que lo entendí – cristalino) que era lesbiana y tenía novia formal en su país.

Hay cosas que no necesitan traducción, y otras a las que habría que poner subtítulos.

«Deberías haber hecho por enamorarte de Ava Gadner. Habrías hecho historia» Le espetó el periodista a Mario Cabré, ya off de records.
«No habria sido posible. Aquella mujer era lo más bonito que he visto en la vida, pero tenía unos ojos muy tristes. Eso no hace falta que te lo traduzcan».

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Escribe NACHO POLÁN. Herpetólogo y amante de la literatura francesa. En sus ratos libres sueña que bebe con Rimbaud. Nacho es amigo del COLECTIVO PIES FRÍOS desde que salió del cascarón. Si quieres saber algo más sobre Nacho, escribe a colectivopiesfrios@gmail.com

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