TITANIC 2.0

Jack y Rose, a hostia limpia.

«La sangre resbala por el pómulo de Jack. Todavía ve borroso. Hay una hoguera de furia y dolor en su rostro. El anillo de Rose consiguió rasgarle el labio superior y el párpado del ojo derecho. No hay nada como pelear sin miedo a perder, sin nada que ganar, con violentos aspavientos al aire, como si sus brazos estuvieran poseídos por los ojos de un niño que ve el mar por primera vez.
El majestuoso Titanic se hunde, le quedan apenas unos minutos, pero a nadie parece

Isidor e Ida Straus

importarle. Todos jalean, comentan, gritan. Rose ha empeñado su diamante y contrata a tres sicarios para que le ayuden a terminar con Jack. Se queja del costado. Dos costillas rotas y el esternón fracturado. Pero continúan peleando a muerte. Sólo un breve instante, sólo diez segundos antes de que el Titanic se de por vencido tragándose a los luchadores y a sus espectadores, se abrazan, se besan, sorbiendo la sangre que ya lo tiñe todo. El final les ha unido, cuando ya nada importa»

 

 

Me lo contaba Thomas Villmore. Andaba algo angustiado porque su padre (97 años)

musicformemoryproject.org

había perdido la capacidad de recordar, pero mantenía la capacidad de amar. «Debía ser al revés. Debíamos desaprender sobre la amistad, el amor, el afecto… pero poder seguir recordándolo, dándole una importancia nula a todo, como el que ve fotos antiguas de una familia que no es la tuya. Y luego ya, al final, hundirte a gusto, cuando ya nada importa»

Del Señor Villmore adoro su determinación y sus maquiavélicas ideas sobre un Jake y una Rose como dos monos rabiosos despedazándose en la cubierta del Titanic, pero creo que cuando el final está cerca, sea de una vida, de una relación o de una serie de televisión, importa un carajo lo que recuerdes y lo que no.

Mónica Jean Gallagher murió la semana pasada, con 58 años. Lo único importante para ella desde que cumplió los 17 era tener una aguja con heroína entre los dedos del pie. Sorteó la muerte en seis ocasiones, y fue un aneurisma lo que le obligó a dormir para siempre. A Mónica le daba igual morir si lo hacía con conciencia lisérgica, pero a su familia no. Querían que siguiera entre ellos sin tener un sólo recuerdo útil con ella, y al final lloraron como si hubiera sido la madre o la esposa perfecta.

Mónica J. Gallagher e Ian Gallagher

Tengo amigos de tertulia que dicen que el amor y el recuerdo son matrimonio inconexo, y que el olvido es un amante de un futuro cercano. Yo creo que es una pérdida de tiempo recordar algo que no tienes presente todos los días de tu vida, aunque haya muerto hace siglos o siga vivita y coleando.

************************************************************

Escribe Lip Gallagher, sombra de aquel que nunca ha sido. Lip juega al pádel consigo mismo, ahora que parece que ya se ha pasado de moda. Lip es amigo del Colectivo Pies Fríos desde hace un par minutos (dando igual de cuando leas esto). Si quieres saber algo más sobre Lip, escribe a colectivopiesfrios@gmail.com

¿Nos dices algo sobre esto?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s