La torre herida por el rayo

«- Al habla Thomas James Howard, al mando del portaviones USS Lincoln, de la marina de los EE.UU. Recomendamos que desvíen su rumbo quince grados norte para evitar colisión.

– Negativo. Aquí William Atwood, de la marina canadiense. Les sugiero que deben ser ustedes los que deben desviar su rumbo quince grados sur para evitar colisión.

– De nuevo Thomas James Howard. Insisto en la petición de que modifiquen su rumbo. El USS Lincoln es el segundo navío de guerra más grande de la flota norteamericana. Además, nos escoltan dos acorazados y cinco fragatas. Con el objetivo de evitar que tomemos medidas más drásticas, les pido que por favor desvíen su rumbo quince grados norte para evitar colisión.

– Negativo. No lo consideramos factible. Deben ser ustedes los que desvíen su rumbo quince grados sur para evitar colisión.

– Último aviso desde el USS Lincoln. Consideren este mensaje como definitivo. O varían su rumbo, o todo lo que suceda será responsabilidad suya y deberán pagar las consecuencias»

bobmazzer

Bob Mazzer. La de rosa, bien podía ser Leona Huerta.

He oído esta anécdota de varias bocas. Uno que lo contaba muy bien era mi buen amigo Facundo Ibaguren. Él sabe demasiado de cabezas testarudas. Hace siete años que se murió su mujer y todas las noches estira el brazo para ver si todavía sigue entre las sábanas.

Nos empeñamos en golpearnos contra la pared una y otra vez. Hay pozos que gritan nuestros nombres constantemente, pero de lo que se trata es de encontrar a alguien al pie del desfiladero que nos impida dar el salto. Tan fácil y tan difícil a la vez.

Resulta obsceno afirmar, teniéndolo todo, que te atrae la oscuridad, que desearías sumergirte en ese pozo que se abre dentro de ti y que cada día es más grande. Es feo, sucio y frío, pero tú lo ves cada vez más bonito, y la persona a pie del desfiladero cada vez se hace más pequeña.

Pero con la misma potencia con la que te golpeas día tras día contra la pared, luchas por desear ensanchar o disminuir el diámetro del pozo a tu antojo. Es ese ansia de poder para decidir sobre lo inevitable lo que te hace permanecer alerta.

Facundo me lo explicó de manera cristalina, «el día que deje de estirar el brazo para ver si mi mujer sigue ahí, habré muerto. ¡Qué es la vida sin un anhelo de esperanza constante!»

– Último aviso desde el USS Lincoln. O se apartan de nuestro camino o provocaran una colisión con consecuencias diplomáticas.

– Señor Howard, ruego que reconsidere su postura. Les hablo desde Marrs Island, desde el faro de BigRok. No es posible desplazarnos, por mucho esfuerzo que hagamos. Esto es tierra firme.

******************************************************

Escribe Leona Huerta, ingeniera de caminos y especialista en poda de manzanos. A todo lo que escribe le pone le título de «La torre herida por el rayo» porque considera que todos somos torres o rayos, indistintamente de lo que elijamos, ya que ambos personajes duelen muy dentro. Leona no es amiga del COLECTIVO PIES FRIOS, ni está ni se le espera. Si quieres saber algo más sobre Leona, escribe a colectivopiesfrios@gmail.com

¿Nos dices algo sobre esto?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s