«Teatrece que no es poco»

«Hola, Don José Luis, voy a hacer una obra de teatro sobre sus películas»

Sucedió hace trece, catorce años como mucho. Yo lo tenía en la cabeza desde que vi por primera vez «Así en el cielo como en la tierra«, con quince años. Pasó el tiempo (¿una década?) y esa idea seguía dando vueltas, hasta que un buen día me senté delante del ordenador para deshacer la coctelera que bullía dentro de mí.

Estuve tres semanas seguidas visionando todas sus películas, repitiendo escenas, reproduciendo fielmente los textos, una y otra vez, imaginando posibles colaboraciones de unos personajes en películas que no eran la suya…
Al final salió aquel texto «Teatrece que no es poco» (sí, aún hoy el título me parece horrible)
Setenta y dos páginas de una obra teatral que mezclaba «Amanece que no es poco«, «Total», «El bosque animado» y «Así en el cielo como en la tierra»

Después de entrelazar argumentos, personajes, ambientes, quedó algo bastante verosímil.
Tengo que reconocer que Fendetestas era el que más fácil me lo hacía.

A la semana de terminar la obra, pensé que tenía que hacer lo imposible para saber la opinión del autor original. Me busqué la vida para averiguar su teléfono (aún hoy lo conservo). Un amigo de un conocido que trabajaba en TVE lo hizo posible. Me advirtieron: «ojo, tiene mucho carácter«, y aquello me empequeñeció aún más, pero reuní la osadía de la impersonalidad de una llamada telefónica y me lancé.
Contestó al segundo tono.

cr1

Hola, Don José Luis, voy a hacer una obra de teatro sobre sus películas.

No pude decir más. Quedé congelado.

– ¿Pero usted quién es? Usted… ¡usted no puede hacer eso! hay unos derechos, hay unas cosas que habría que hablar… y que además no me gusta la idea… ¿es suficiente argumento, no? Y esto… ¿esto dónde sería? ¿pero lo van a hacer ya?

Entre tartamudeos y vergüenzas, le expliqué que sólo tenía el texto escrito, pero que en mi cabeza lo tenía todo organizado: financiación, actores, escenografía… ¡hasta la iluminación!

– ¿De dónde has sacado los guiones?
– No son copias exactas, he visionado tus películas varias veces, repitiendo escenas, pausa, rebobinar, play… he mezclado personajes, ideas… es tu obra pero no es tu obra, no sé si me entiendes…
– Pero eres tonto, muchacho, si me lo hubieras pedido te habría dado los guiones, aunque luego te hubiera dicho que no me gusta la idea…

Hablamos durante un rato, y al final accedió a leer la obra. Me facilitó la dirección de su oficina y allí le envié el texto impreso, dos copias. Al mes volvimos a hablar. Me dio su opinión (me la guardo para mí para siempre) y recalcó que aunque se sentía muy afortunado con toda la gente que habían convertido sus películas en una religión, no podía evitar sentir vergüenza cada vez que alguien, en algún evento, trataba de emular alguna escena de «Amanece que no es poco» para hacerle sentir bien.

«No hay nadie como Ciges, cojones, ¡que no se empeñen!»

Lo que sucedió entre aquellas conversaciones y hoy, ya poco importa.
Adiós, Don José Luis. Me cago en el misterio.

****************************************************************************

Escribimos nosotros, El Colectivo Pies Fríos, mientras releemos, una vez más, Teatrece que no es poco. Algún día, José Luis, algún día.

¿Nos dices algo sobre esto?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s