Todo el asunto del big bang.

«Creo que en la boca del poeta puede dormir toda la mierda del mundo»

Lo dije en una de mis últimas conferencias. Todo el mundo asentía. Incluso hubo un par de personas que abrieron mucho los ojos, elevando las cejas, como si quisieran asegurarse de que la frase les entraba directa hasta el cerebro, accediendo por los párpados.

Yo, por mi parte, no tenía ni la menor idea del significado. Lo dije y punto. Impactaba y sonaba bien. No daba para titular, pero sí para pie de foto.

Para el receptor, supongo que esto funciona así. Eliges un camino y ni te molestas en darle sentido. Las curvas peligrosas, las subidas costosas o las bajadas criminales no importan. Todo depende de la gente que te acompañe en el trayecto. Así son los líderes de opinión, muchos siéndolo sin querer. Así son los borregos, ávidos de abrazar un trozo de pan que morder mientras sonríen al de enfrente, dentro de un mismo rebaño.

Luego están las serpientes. Pocas rapaces hay, para mi gusto. Una vez me acerqué a una señora que dedicaba sus días a opinar lo contrario de lo que le decían y a atribuirse méritos de antagonista a todo lo que le contaban. El mundo conspiraba contra ella, aunque no recordaran su nombre. Su alrededor era un campo yermo, pero conseguía herir con jabalina. Cuando le afeé su conducta, me reconoció que llevaba tanto tiempo siendo una hija de puta que ya no sabía hacerlo de otra forma. Pobre. Si hay personas que necesitan recibir amor, esta es una de ellas. Queden aquí mis brazos para el abrazo y mi mano cerrada para el puñetazo, lo que más te merezcas.

En mitad de la conferencia, un hombre se levantó y se dirigió hacia la puerta. Titubeé en mitad de la frase en la que estaba, y él se dio cuenta. Se giró, me saludó con gesto de sombrero, y me dijo «ya quedaremos tú y yo, libres de oídos taponados, para discutir todo el asunto del big bang»
Las dos personas que todavía seguían con las cejas elevadas, las dejaron caer con rostro de incomprensión.
Un rebelde a lo escuchado. Había esperanza.

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Escribe Jacqueline Arellano, creadora de opinión para gente imbécil. Jacqueline es amiga del Colectivo Pies Fríos desde que nos explicó que la audiencia es loca, ciega, sordomuda, torpe, traste y testaruda (te queremos, Shakira) Si quieres saber algo más sobre Jacqueline, escribe a colectivopiesfrios@gmail.com

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