RECLUTA

Padre, he disfrutado tanto este caramelo de vida que me ha dado, ya estuviera en la boca o en el bolsillo, que le estaré agradecido eternamente.

Ahora, el adiós es inevitable, fortuito.

No se va usted, me voy yo.

Antes era habitación de grandes ventanas, ahora me siento sótano sin visitas.

¡Qué fácil cuando la vida cabía en un cuaderno, construida a mi antojo con las ceras de colores!

Pero no llore, padre, no me gustaría que esos ojos garzos se ensucien siendo esta la última vez que nos vemos. Vea el río roto, la montaña desmigada. Estando el mundo así, todos dormimos cerca de un cementerio. Váyase en paz, padre, y cuide de sus nietos. Abrace a madre por las noches, sea blanca vela, que aún le queda.

Soy yo el que permanece.

Soy yo el que duerme aquí, abatido, en la trinchera de una ciudad que fue nuestra.

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Escribe Yarkov García, mestizo orieoccidental, imaginando las ciudades de su infancia, a su familia abandonada al azar en tierra extraña, y la barbarie de lo que ya es normal. Yarkov es amigo del Colectivo Pies Fríos desde que una bala le alcanzó sin haberla pedido. Si quieres saber más acerca de El Colectivo Pies Fríos, escribe a colectivopiesfrios@gmail.com