PELELE.

PELELE. El sabor editorial.

Samuel Nachtkäfer pertenecía a la quinta generación de una familia de libreros. Lo entrevisté cuando ya su vista no sabía muy bien hacia dónde dirigirse. Durante 184 años, su familia había regentado una pequeña librería en el barrio de Riesbach, en Zúrich, a escasos metros del río Sihl. Me contó que una vez una riada se llevó todo por delante, y que mientras su padre y su abuelo se afanaban en rescatar todos los libros posibles, él no podía apartar la vista de las páginas de un viejo ejemplar de la Orlibreriaantigua2estíada de Esquilo, mientras se arremangaba los pantalones para evitar el agua. Tenía tan sólo once años, y pasaba más horas en la librería que en el colegio.

Con sesenta y cuatro años, los médicos le detectaron una mancha enorme de tinta en el pulmón, y le aconsejaron usar guantes mientras durasen sus lecturas.

«¡Qué me queda ya!», me dijo «si la vista no acompaña, el olfato a libro viejo ya no es lo que era, y ahora encima me quitan el sabor de la tinta que se me impregna en los dedos al pasar las páginas»

Murió leyendo a los pocos meses, haciendo lo que hizo en vida desde que supo juntar letras.
Hace poco, en una conferencia de una Universidad, un estudiante se me acercó y me dijo «tengo casi 2.500 novelas en este Ipad» con un orgullo de chimpancé, como si hubiera descubierto cómo desenredar el nudo de la bolsa de los plátanos. Lo escruté de arriba abajo y le solté «Eres un pelele»; ni siquiera le traté de usted, como acostumbro. Simplemente me di la vuelta y me fui.

No soporto lectores desapasionados. Cada vez que un escritor termina un libro, cada vez que alguien pulsa la última tecla de una de sus obras, una legión de lectores debe alegrarse como si hubieran ganado una guerra. No concibo otra forma de entender la lectura.

Viñeta de Liniers

Viñeta de Liniers

Un compañero de profesión, en una aburrida conversación de ascensor, me contó que está deseando tener un par de días para leerse todo lo de Zafón, «ya que está tan de moda». Lo dijo como obligación, como si el que no lo hiciera le situara en una posición de desventaja frente a los demás. Yo recordé cuando descubrí a Carlos Ruiz Zafón, como por accidente, y volví a vibrar rememorando el sabor a pura vida de las andanzas de Daniel Sempere. Sentí una pena infinita por ese compañero de profesión. Leer porque está de moda debe ser como hacer el amor porque la chica es muy popular. Para qué aplicarle amor, si lo importante es aparentar.

Viñeta JuanAparicioBelmonte

Viñeta de Juan Aparicio Belmonte

«El mundo editorial está cambiando» me decía mi hermano sujetando el Babelia, y yo cerraba los ojos y apretaba los puños, porque no podía quitarme de la cabeza que la última vez que había ido a Zurich habían abierto un Starbucks en el local de la librería de Samuel Nachtkäfer.
«El mundo editorial está lleno de peleles» respondí.

**********************************

Escribe Joao Pimpón, librero, editor, periodista (amateur) y funambulista (profesional). Joao sólo lee cuando está de pie y suena música clásica en los cascos de su smartphone. Joao es amigo del Colectivo Pies Fríos desde que coincidieron en tres ferias editoriales en menos de una semana. Para saber algo más sobre Joao escribe a colectivopiesfrios@gmail.com

¿Nos dices algo sobre esto?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s