Volved. Jero Romero (el sueño alemán)

VOLVED, JERO ROMERO. El sueño alemán.

Me puse a pensar en aquel sueño, aquel jodido sueño que agujereaba mi ansiedad y dejaba mi cuerpo como si no fuera mío, como un trapo inservible que arrojas a la cuneta después de limpiar el barro del parabrisas.

Lo raro no es el hecho de pensar en aquel sueño –es algo recurrente, casi siempre está ahí-, lo raro fue el momento: el trasiego entre escenario y escenario en un festival veraniego. Un vaivén de gente enloquecida, un estrés de piernas y polvo en suspensión, y yo, abandonando mi cuerpo, con aquel sueño hilarante.

Al poco de empezar las primeras notas, yo ya me sentí en mi mejor momento, un poquito licoreado y cantándolo todo. Cerraba los ojos –no podría sentir si la gente con la que fui seguía cerca- pero daba igual; estaba yo y estaban ellos.

 

A la cuarta canción ya había terminado el cachi (mini, litro, maceta… pido perdón a los anormales del lenguaje) y me sentía el mejor cantante del universo.

La opción de ir a pedir otro no existía, y con mi vaso vacío con hielos, me pongo a seguir el ritmo. “Mira ese, como que fuera un huevo”, la escucho, la miro, y pienso “uff, y encima tiene rollazo”

No contaré más de la historia; no hay nada mejor que ir a ver a una de las mejores bandas de la historia de este país, licorearte, cantarlo todo, disfrutarlo, y encima besarla…

En ese sueño irritante, me perdía en medio de la selva negra, entre Balingen y Offenburg. Los árboles cada vez se juntaban más. Yo corría intentando salir de allí, pero era imposible. Al final del sueño, quedaba encajado entre los troncos, y justo cuando me iban a destrozar en pedazos, despertaba. Menos aquella vez. Aquella vez los árboles desaparecían y ella me daba la mano, sonriéndome.

Jero anunciaba que esa iba a ser su última canción. Nadie sabía que sería para siempre. Se apagaron los bafles y la gente se convirtió en tronco, ocupando su lugar. Ella dejó de sonreír.

Que alguien haga llegar esto a Jero.

Me cuentan que ya no quieres.

Volved, Jero.

Nadie ha hecho nunca lo que vosotros, Jero Romero.

Volved, y seremos felices otra vez.

************************************************************

Escribe Mermelada Calvo, adicto al póker napolitano. Vive en un festival indie constante y anhela el día en el que Ricky Falkner estuvo apunto de producirle un soneto en unplugged.  Mermelada Calvo es amigo del Colectivo Pies Fríos desde que Santi Balmes compuso su primer ripio en inglés.  Si quieres saber algo más sobre Mermelada Calvo, escribe a colectivopiesfrios@gmail.com

¿Nos dices algo sobre esto?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s